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viernes, 25 de septiembre de 2009

Hasta los cojo...

Existen momentos en la vida en los que una persona se obligada a decir "¡Basta, ya!". Es necesario si no queremos vernos abocados a una espiral de dudas, condicionamientos y dicotomías de difícil, cuando no imposible, elección. Hoy me he visto en esa situación.

No aguanto más, me niego a escuchar más ninguno de los programas de deportes existentes en las diferentes emisoras de radio. No voy a ser yo quien defienda al actual técnico del Valencia CF, principalmente porque soy uno de tantos defraudados con su actitud y su forma de dirigir el equipo, pero la rueda de prensa de hoy, y algunos comentarios posteriores, ha sido demencial.

Preguntas del tipo: "¿Usted admitiría en su equipo a un jugador que se burlase del contrario?" me parecen fuera de toda lógica y del buen hacer periodístico. Si Cristiano Ronaldo es un gilipollas, y un día le parten la pierna en un terreno de juego por burlarse de X jugador, es su problema y del Real Madrid (aunque ya sabemos lo que conllevaría el asunto). O del tipo: "¿Qué reacción espera del público de Mestalla en el próximo partido?". ¿Qué pretendemos?¿Un titular?¿O simplemente la respuesta manida? Los periodistas de esta ciudad podrían empezar a plantearse seriamente el cambio de profesión, porque entre amiguismos y gilipolleces ya estamos saturados.

El caso es que, sin ser algo baladí, es algo a lo que ya estamos acostumbrados y mi indignación no ha venido únicamente por dicha rueda de prensa. Mi cabreo ha llegado a su máxima expresión como consecuencia de, no sé si consciente o inconscientemente, escuchar al Sr. Víctor Lluch en Onda Cero. Y, realmente, no sabría decir si es con él el mosqueo, con el entrenador, con Llorente o conmigo mismo por ser seguidor de este equipo que más bien parece un puticlub.

El caso es que el susodicho ha comenzado a explicar los posibles cambios del entrenador en la configuración del sistema a emplear a partir del próximo partido, evidentemente no ha informado si es algo que le han chivado, lo ha supuesto él a partir de ver alguna cosa en el entrenamiento, le ha venido la inspiración después de jugar a la demos del FIFA 10 o simplemente se lo ha dictado el alcalde de la Pobla Llarga:
  1. -Compensar las subidas de los laterales, de tal modo que cuando uno de ellos suba la banda el otro mantenga su posición. Hasta ahí nada que no pidiéramos los aficionados de a pie.
  2. -Retrasar la posición de los dos mediocentros. Aquí uno empieza a mosquearse. Viendo cualquiera de los partidos disputados hasta ahora en esta temporada, hemos podido contemplar como, en muchas ocasiones, al menos uno de los mediocentros está prácticamente incrustado entre los centrales a la hora de defender, cómo muchas otras veces alguno de los dos ha bajado a recibir el balón a la altura de los defensas, lanzado balonazos directamente hacia el área contraria,... ¿No sería más lógico retrasar ligeramente la posición de los dos laterales que, cuando salimos con el balón controlado, parten desde la línea divisoria del campo?¿O, incluso, retrasar ligeramente la posición de Silva de forma que pueda conectar más fácilmente con los mediocentros?
  3. -Y el colmo, el sumum de las cosas raras y extrañas. El Sr. Lluch ha venido a decir: "En los partidos que llevamos disputados, el entrenador no ha encontrado una pareja de centrales de garantías (dos partidos Alexis-Dealbert, unos Alexis-Navarro, otro Alexis-Maduro) y se plantea reubicar a Marchena de central. Pero esto no podría hacerse esta jornada puesto que (póngase aquí la palabra deseada, yo me limito a dejarlo en el Llagrimetes) se encuentra enfermo con gripe y con Maduro no cuenta como mediocentro.

En muchas ocasiones me pregunto si los periodistas se consideran seres superiores, piensan que los oyente somos gilipollas y tenemos mala memoria, se inventan las cosas y a ver que pasa o directamente dicen la primera chorrada que se les ocurre.

Sólo por aclarar cosas respecto a ese último punto:
-La pareja Alexis-Dealbert ha jugado dos partidos de forma conjunta, en el primer partido dejando nuestra portería a cero mientras que en el segundo recibimos dos goles habiendo marcado 4. El primer gol llega tras un disparo seco de Canobbio que Moyá rechaza mal y rematado por Nauzet a puerta vacía. Se llega al descanso con 1-3 y, tras el cambio Marchena por Llagrimetes, el equipo pega un bajón de juego brutal. Aún así se llega con el resultado final de 2-4. Si esto plantea dudas yo no entiendo nada de nada. Dealbert no ha jugado los otros dos encuentros por enfermedad, por si alguno no lo sabe.
-La pareja Alexis-Navarro sólo ha encajado un gol (por no saber o no querer hacer una falta táctica) en el partido contra el Sporting. En dicho gol, buena parte de la culpa podría achacarse al portero, Moyá. En el minuto 65 Mathieu se retira lesionado. Esto hace que nuestro entrenador, en un ataque de locura sin precedentes, cambie a tres jugadores de posición y haga que el juego del equipo se resienta. Posteriormente culmina su descontrol con un tercer cambio en el que todo Mestalla se olía lo que iba a pasar: el segundo gol del Sporting. La pareja de centrales en ese momento era Marchena-Navarro (que es la que el Sr. Lluch plantea hoy como la mejor, argumentando que fue la más utilizada hace unos años... No sé cuando ha dicho porque mi ataque de ansiedad ya era brutal).
-La pareja Alexis-Maduro ha encajado 3 goles, los de Getafe, y ciertamente ha sido la más floja. Pero podíamos plantear que, habiendo sido todo el equipo un despitote, igual no son ellos los únicos culpables.

Y yo me pregunto ¿Todo esto por qué? La respuesta la dio el propio Sr. Lluch y ya la puse antes, así que mejor no me repito.

PD: Que ni un sólo periodista haya puesto en la picota (después de los tres primeros partidos) al Innombrable es para plantearse el ir a un psicólogo...

lunes, 18 de agosto de 2008

El retorno de la ilusión

Hace la friolera de cuatro años que no disfrutaba del fútbol tal y como lo hice en la noche de ayer. Tras aquel 0-2 contra el Sevilla, culminación de la temporada del doblete, no había conseguido emocionarme con el Valencia... y ayer volví a hacerlo.

Han sido cuatro años de decisiones desastrosas, de errores continuos que la gran mayoría de aficionados no entendíamos y que nos hicieron sentirnos engañados por una directiva incompetente y falta de los conocimientos mínimos para dirigir un equipo de fútbol. Y, aunque no considero a los actuales dirigentes excesivamente capacitados, parece ser que esta vez sí se ha acertado en, al menos, una decisión: contratar a Unai Emery.

El partido de ayer, con algunos defectos heredados, vuelven las sensaciones que transmitía el equipo de Rafa Benítez: control. Independientemente de la victoria, del juego o de la situación, el equipo parece tener claro lo que quiere y, por encima de todo, parecen no importarle las circunstancias. Y eso, mola.

PD: Tras un año sabático, desterrado de Mestalla, vuelve el murciélago.
PD2: Que grato es volver a tener estas sensaciones, y más contra el Real Madrid ;)

viernes, 1 de agosto de 2008

Distopías

Llevo unos días escuchando la radio, bueno, más que la radio, un par de emisoras: La SER y Radio 9. Normalmente no haría referencia a ellas, pues al ser medios hablados, no queda mucha constancia de lo que en ellas se dice salvo que consigas una grabación... pero la cuestión es que este asunto empieza a recordarme una famosa novela distópica: 1984, de George Orwell.

En referencia a la cadena SER (programa de deportes de Valencia), un sólo apunte para su redacción de deportes:

El País (3/3/08):
"El Juzgado de lo Social número 13 ha desestimado la demanda interpuesta por el jugador David Albelda contra el Valencia CF para la rescisión de su contrato, según han informado fuentes jurídicas. El jugador reclamó al club valenciano la extinción de su contrato por vulneración del derecho a la ocupación efectiva y frustración de sus espectativas profesionales, y pidió una indemnización de sesenta millones de euros, cantidad correspondiente a la cláusula de rescisión de su contrato."


... por mucho que ustedes se empeñen en asegurar, afirmar y repetir que el Sr. David Albelda no denunció al Valencia CF. Y este recorte proviene de uno de los medios pertenecientes, al igual que ustedes, al grupo empresarial PRISA (la transcripción es literal, así que no me hago responsable de las espectativas creadas).

Por otra parte, anoche escuché unas declaraciones del nuevo entrenador del Valencia CF a Radio 9: Unai Emery. Anteponiendo a todo mi idolatría por este hombre y todo lo que ha conseguido en su breve carrera como entrenador, debo decir que lo de ayer me parece un esperpento más en los devaneos de este club con el abismo. Lo que hace unas semanas era un discurso del tipo: "Debemos buscar la salida más conveniente para Albelda y el Club.", está comenzando a devenir en un: "Albelda es muy importante para nosotros". Y el asunto no me gusta un pelo. Aquel que en su momento fuera catalogado por un niño como El mejor capitán del mundo, se ha convertido en un mequetrefe, vendido a las garras de los que llegaron a calificarle de asesino tras el primer encuentro de Zidane en España o de los que pidieron su cabeza al seleccionador nacional en el pasado Mundial. Interpuso una demanda contra nuestro club porque el señorito no quería ver perjudicados sus intereses, intereses que, evidentemente, no eran los del entrenador que en aquel momento ostentaba la dirección deportiva del club. Podríamos entrar a valorar la capacidad o no del entrenador, pero es indiscutible la falta de amor por el club de un señor que convirtió en vileza una rueda de prensa en la que, para más inri, se hizo el ofendido y en la que buscó el apoyo de la masa derramando unas lágrimas de las que muchos desconfiamos. Y si a esto añadimos que el perjudicado puede ser un jugador joven, pero de demostrada cualidad, como es Maduro, el esperpento puede ser mayúsculo, por mucho que la apisonadora mediática quiera hacernos creer lo contrario.

Por el bien del Valencia: "¡Unai, recapacita!"

PD: Entendemos por distopía un subgénero de la Ciencia Ficción que narra una realidad opuesta al ideario de la utopía, es decir, en una sociedad opresiva, totalitaria o indeseable. En el caso que nos ocupa, en referencia a la novela de Orwell, nos referimos a la existencia de un Ministerio de la Verdad (en la novela) encargado de reescribir la historia con el fin de que las previsiones del Gran Hermano coincidan con la realidad, o con el de reajustar acontecimientos pasados con acontecimientos del presente o del futuro inmediato.